484 millones de dólares perdió África por ciberfraude en un año, según INTERPOL
El fraude de identidad en África atraviesa una transformación acelerada por la inteligencia artificial. Así lo recoge el African Cyberthreat Assessment Report 2026 de INTERPOL, que reúne datos de 36 países miembros y de socios del sector privado para trazar el estado del cibercrimen en el continente durante 2025.
Las pérdidas por cibercrimen en África pasaron de 192 a 484 millones de dólares entre 2024 y 2025. El número de víctimas identificadas casi se triplicó, de 35.000 a 87.000 personas. El informe atribuye buena parte de ese salto a un mismo factor: la inteligencia artificial, presente ya en el 55% de los casos de cibercrimen registrados en ese periodo.
Esa presencia no se limita a ataques puntuales. Según este reporte, la IA se ha convertido en una herramienta de producción en serie para un tipo de fraude en particular: las identidades sintéticas.
Son perfiles que combinan datos personales reales con elementos fabricados, diseñados específicamente para superar los protocolos de Know Your Customer (KYC). Con ellas se han abierto cuentas bancarias, solicitado microcréditos móviles y registrado tarjetas SIM bajo nombres falsos.
El caso de Nigeria
La reacción de Nigeria ilustra lo difícil que resulta cerrarles el paso. En 2024, el país vinculó el registro de tarjetas SIM a su número de identificación nacional (la política NIN-SIM), obligando a verificar la identidad real de cada usuario antes de activar una línea móvil. La medida redujo de forma significativa el fraude de identidad ese año.
La respuesta de los estafadores fue rápida. En 2025, los focos de fraude se desplazaron hacia Camerún, Malí y Tanzania, donde persisten vacíos en la aplicación del KYC, especialmente en zonas rurales y sistemas financieros informales. El patrón se repite: allí donde se cierra una brecha, aparece otra en un país vecino.
Un mapa de riesgos que cambia según la región
El relevamiento de INTERPOL deja claro que no existe un único perfil de fraude en el continente, sino varios ecosistemas que conviven con lógicas propias.
| Región | Amenaza dominante | Dato clave |
|---|---|---|
| Sur | Ransomware sobre infraestructura crítica | Sudáfrica concentra el 92% de las detecciones de ransomware del continente |
| Oeste | Fraude de correo empresarial (BEC) | Nigeria y Cabo Verde entre los más golpeados; ecosistema cripto de USD 205.000 millones en transacciones |
| Este | Fraude de dinero móvil | Kenia: +327% en fraude por SIM-swap, USD 3,8 millones en pérdidas |
| Centro | Botnets e ingeniería social | Camerún, segundo mayor foco de detección de botnets de África |
Ninguna de estas amenazas opera de forma aislada. Detrás de estos ecosistemas regionales hay un eslabón que los conecta a todos y que rara vez se nombra: la cuenta mula.
El informe encontró que el 77% de las personas expuestas al fraude en África conocía la práctica del money muling. Solo el 12% entendía sus consecuencias legales o la reconocía como una forma de complicidad criminal.
La mayoría fue reclutada a través de ofertas de empleo que se presentaban como legítimas, bajo títulos como «agente financiero» o «gestor de transacciones remotas», sin saber que estaban ayudando a mover fondos de esquemas de BEC, ransomware o estafas cripto.
Y ese dinero no siempre se queda donde empieza. Un ejemplo es un intento de BEC originado en Senegal que buscó desviar 7,9 millones de dólares de una empresa petrolera, antes de que las autoridades lograran congelar la cuenta destinataria. El caso confirma un patrón que INTERPOL describe en varias de sus investigaciones: actores con base en África, objetivos en Europa y Norteamérica, e infraestructura repartida en varias jurisdicciones.
Ese mismo patrón aparece en otros grupos identificados por esta investigación. Uno, con base en Sudáfrica y activo desde 2017, ataca de forma sistemática a empresas estadounidenses. Otro, con base en Nigeria y activo desde 2021, canaliza fondos ilícitos hacia circuitos internacionales de lavado de dinero a través de exchanges cripto y empresas fachada.
Por qué esto importa
El reporte describe un fraude que ya no depende de un solo tipo de ataque, sino de una cadena: una filtración de datos alimenta el phishing, el phishing alimenta la creación de identidades sintéticas, y esas identidades terminan convertidas en cuentas mula.
Frenar un eslabón sin atender los demás deja intacta buena parte del problema.
Frente a este escenario, el sector se enfrenta a varios desafíos simultáneos:
- Verificación de identidad más robusta, capaz de detectar identidades sintéticas incluso cuando combinan datos reales y biometría falsificada.
- Cooperación regulatoria transfronteriza, dado que gran parte del fraude aprovecha las diferencias legales entre países.
- Educación financiera dirigida a posibles mulas, para reducir el reclutamiento a través de ofertas de empleo fraudulentas.
- Intercambio de datos entre banca, telecomunicaciones y ciberseguridad, para cortar la cadena antes de que una filtración se convierta en una cuenta fraudulenta activa.
Fuente: INTERPOL, African Cyberthreat Assessment Report 2026.