Compliance para procesos KYC: conoce a tu cliente para protegerlo
Compliance KYC: protegiendo la tradición
El Compliance KYC es la disciplina que combina el cumplimiento normativo con la verificación de la identidad del cliente. El Compliance tiene una larga tradición en empresas de cultura anglosajona. Nace en EE.UU. en los años 70 y 80, cuando, tras grandes escándalos de corrupción y financieros que afectaron a importantes compañías, se dictó la Foreign Corrupt Practices Act o FCPA (1977), que incluyó requerimientos y prohibiciones en materia de sobornos, libros y registros.
En nuestro país es una función relativamente reciente que se inicia, hace algunos años, de la mano de dos sectores ampliamente regulados como son el sector financiero y farmacéutico, y que se asociaba, en un primer momento, al mero cumplimiento de las leyes en el sentido más formalista. Este término solemos encontrarlo en compañía de otro: KYC, que podemos considerar como una forma de hacer Compliance, aunque este no tenga un organismo regulatorio que supervise su consecución. Esa responsabilidad recae sobre cada uno de nosotros.
Compliance KYC sobre nuestro cliente
¿Sabías que el proceso de verificación de identidad de tu usuario también es conocido como KYC? Este acrónimo hace referencia al cómo, aunque sin establecer normas o parámetros concretos que dicten cómo llevarlo a cabo. Ahí es dónde entrará la biometría como herramienta facilitadora, porque el objetivo de este proceso siempre es conocer a tu cliente, o Know Your Customer, de la manera más precisa posible. Y realizar esta tarea adecuadamente es de vital importancia para ti y tus clientes por varios motivos: seguridad, confianza y crecimiento. Cada uno de estos aspectos puede considerarse de forma independiente, pero también colectiva, porque es la suma de todas ellas la que hará que sobresalgas del resto.
Seguridad
Hay muchas formas de fortalecer la seguridad, pero en especial debemos centrarnos en combatir el fraude. Este es cada vez un factor más determinante debido al aumento de ataques fraudulentos durante los últimos años. El robo de identidad está entre las más preocupantes y en este caso una de las más peligrosas para el KYC. La utilización de tecnología biométrica puede reducir el fraude a 0, ya que además de la verificación digital instantánea también protege los datos que son codificados y tratados con marcas de tiempo.
Confianza
Establecer una relación de confianza con tu usuario o cliente para que la interacción sea más natural y fluida no siempre es una tarea sencilla. La percepción que tienen los usuarios de las marcas o empresas están directamente relacionadas con las facilidades que estas prestan y la experiencia de usuario en la que resultan. Por lo que es esencial un diseño centrado en el usuario, pero también un procedimiento, que le otorgue el poder de decisión y le mantenga siempre informado. Una plataforma de onboarding, accesible desde su smartphone o pc, con acceso a todo lo necesario, por tan solo un selfie, le transmitirá todo ello.
Crecimiento
La tecnología que utilices para llevar a cabo el proceso de verificación de identidad estará directamente relacionada con el número de clientes que lo superen satisfactoriamente. El porcentaje de tasa de conversión para la verificación de identidad biométrica está es de un 95%. Y la capacidad de adaptabilidad es clave, saber qué espera tu cliente y qué necesita, para poder proporcionar distintas formas de acceso resultarán en una experiencia de usuario superior que asegure tu crecimiento como compañía. Además de mejorar tu imagen de marca, y la percepción que tienen de ti tus usuarios.
El Compliance es la función que garantiza el cumplimiento normativo dentro de una empresa. El KYC (Know Your Customer o conoce a tu cliente) puede entenderse como una forma de hacer Compliance centrada en verificar la identidad de los clientes, aunque no siempre exista un organismo regulatorio que supervise directamente su ejecución.
El Compliance tiene una larga tradición en empresas de cultura anglosajona. Nace en EE.UU. en los años 70 y 80, tras grandes escándalos de corrupción y financieros, con la aprobación de la Foreign Corrupt Practices Act o FCPA (1977), que introdujo requerimientos y prohibiciones en materia de sobornos, libros y registros.
El KYC suele ir asociado al Compliance porque ambos comparten el objetivo de proteger a la empresa y a sus clientes: mientras el Compliance vela por el cumplimiento normativo general, el KYC se centra específicamente en conocer y verificar la identidad de cada cliente.
Aunque el KYC no siempre cuenta con un organismo regulatorio que supervise su ejecución de forma directa, esa responsabilidad recae sobre cada empresa, que debe implementar procesos rigurosos de verificación de identidad para proteger tanto su seguridad como la de sus clientes.
La tecnología biométrica permite verificar la identidad de forma instantánea y digital, además de proteger los datos mediante su codificación y el uso de marcas de tiempo. Esto ayuda a combatir el fraude, especialmente el robo de identidad, uno de los riesgos más preocupantes en KYC.
La confianza que percibe el usuario está directamente relacionada con la facilidad del proceso y la experiencia que ofrece. Una plataforma de onboarding accesible desde el móvil u ordenador, que solo requiera un selfie y mantenga al usuario informado en todo momento, refuerza esa confianza.
La tecnología utilizada en la verificación de identidad está directamente relacionada con el número de clientes que completan el proceso con éxito. Adaptar la solución a lo que el cliente espera y necesita mejora la experiencia de usuario, la imagen de marca y, en consecuencia, el crecimiento de la compañía.
Según los datos recogidos en este análisis, la tasa de conversión para la verificación de identidad biométrica alcanza el 95%, lo que confirma su eficacia frente a métodos de verificación más tradicionales.