Verificación digital contra la suplantación de identidad y el fraude 

Los datos biométricos son la respuesta a la suplantación de identidad. A día de hoy, el dato es el activo más valioso que una empresa o individuo puede poseer. Y por este motivo debemos ser excesivamente meticulosos a la hora de tratar con ellos, siendo información altamente sensible.  

“En 2021 casi 42 millones de personas fueron víctimas de fraude de identidad, lo que les costó a los consumidores $52,000 millones en pérdidas, según un nuevo informe copatrocinado por AARP.”   ¿Pero qué solución tienen este tipo de amenazas? 

La tecnología biométrica puede ser una gran aliada frente al fraude masivo, ya que, aunque pudiese producirse el robo de los datos, la información biométrica está codificada de tal forma que no resultaría de utilidad para los fraudsters.  

La identidad digital de un individuo es única y gracias a la biometría, también intransferible. Y con el acceso a servicios básicos a través de la identidad digital, generada con datos biométricos, como una capa extra de seguridad, se pueden evitar comportamientos fraudulentos como la suplantación de identidad. 

“Esta es la mejor manera de protegernos, con un doble factor. Implementando tecnología independiente, que a su vez no requiera mucha implicación por parte del usuario.” Fernando Ramírez, CEO de Hispasec. 

¿Cómo evitar la suplantación de identidad? 

La verificación de identidad digital, además de ser la alternativa más segura, también es la más práctica a la hora de reemplazar: códigos, contraseñas y preguntas. ¿Sabías que para crear un patrón digital, a través del reconocimiento facial, se extraen más de 10.000 puntos? 

La inteligencia artificial de FacePhi permite que el sistema de biometría facial pueda realizar una prueba de vida de alta precisión, a través del liveness pasivo. Esta tecnología es capaz de detectar ataques muy sofisticados con fotografías en papel, pantallas o máscaras. La solidez del sistema es además capaz de detectar ataques muy complejos, imposibles de identificar por el ojo humano y todo ello sin provocar ningún tipo de fricción con el usuario.  

La seguridad está garantizada con el reconocimiento facial, ya que al realizarse solo se envía una representación encriptada del rostro y que, para evitar el robo, se tokeniza con una marca de tiempo. Y a esto debemos añadirle el reconocimiento ISO 30107-3 Nivel 2, lo que garantiza la seguridad de la prueba de vida. Adicionalmente, la información no se almacena en los servidores de FacePhi, sino que es la entidad bancaria o compañía la única con acceso a los datos biométricos.