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NIF B-1 en México
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NIF B-1 en México: El nuevo idioma contable de las fintech 

A partir de enero de 2026, las fintech mexicanas deberán hablar el mismo idioma contable que bancos e instituciones tradicionales: el de la Norma de Información Financiera B-1 (NIF B-1). Lo que antes era una ventaja de agilidad, hoy se convierte en una exigencia de rigor.  

El objetivo: consolidar un ecosistema fintech más transparente, con reportes financieros auditables y trazables, justo cuando México se prepara para una evaluación clave del GAFI. 

Un cambio estructural impulsado por Hacienda y CNBV 

En julio de 2025, la CNBV y la Secretaría de Hacienda publicaron nuevas disposiciones para que las instituciones de financiamiento colectivo y los fondos de pago electrónico adopten de forma obligatoria las NIF, con especial énfasis en la NIF B-1. Esta norma regula cómo se registran, corrigen y presentan los estados financieros ante el regulador. 

El cambio busca alinear a las fintech con criterios internacionales de transparencia financiera (como IFRS), reducir riesgos contables y facilitar la supervisión. Además, responde a una necesidad urgente: fortalecer la imagen país de cara a la evaluación del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) en 2026. 

Lo que implica la NIF B-1 para las fintech 

La aplicación de NIF B-1 implica cambios contables, operativos y de gobernanza. Algunas de las transformaciones clave incluyen: 

  • Corrección de errores y cambios contables con trazabilidad.  

Las fintech deberán notificar a la CNBV cualquier modificación relevante en sus criterios contables o errores detectados. Esto debe reflejarse en los estados financieros mediante una reexpresión retrospectiva documentada. 

  • Unificación de formatos y periodicidad.  

Todos los reportes financieros (mensuales, trimestrales, anuales) deben entregarse con estructuras fijas, sin alteraciones, en formatos definidos por la CNBV. 

  • Detallado de operaciones financieras complejas.  

Deberán documentarse operaciones con criptoactivos, instrumentos derivados, partes relacionadas y colaterales en financiaciones. Esto fortalece la revelación de riesgos y mejora la comparabilidad entre entidades. 

  • Valuaciones bajo metodologías técnicas.  

Se exige justificar las estimaciones de valor razonable, deterioro de activos o provisiones crediticias con métodos consistentes y auditables. 

  • Proyección de pérdidas esperadas.  

Inspirada en IFRS 9, la norma obliga a las fintech a estimar de forma prospectiva las posibles pérdidas por incobrabilidad y a registrar provisiones antes de que el impago ocurra. 

De cumplimiento a confianza: gobernanza y transparencia financiera 

Este nuevo marco contable no es solo un requisito legal: es una oportunidad para que las fintech profesionalicen su estructura financiera y ganen legitimidad ante sus stakeholders. 

Una contabilidad clara, alineada con NIF B-1, permite: 

  • Reducir el riesgo regulatorio. Los errores contables o ajustes sin documentación podrían ser sancionables. Cumplir desde el inicio evita problemas futuros. 
  • Generar confianza ante inversionistas. Los fondos institucionales y banca tradicional exigen balances auditados, trazables y comparables. El cumplimiento normativo es, en muchos casos, la condición para abrir conversaciones. 
  • Mejorar la relación con el regulador. La CNBV, UIF y otras entidades podrán supervisar más fácilmente a las fintech que presenten información clara, homogénea y bien documentada. 

El contexto regulatorio en 2026: presión internacional y madurez local 

México se encuentra en plena aceleración regulatoria. La evolución del marco contable fintech se suma a medidas en marcha como: 

  • Las reformas al marco antilavado de la LFPIORPI. 
  • La implementación de la CURP biométrica como elemento obligatorio de identidad. 
  • La exigencia de nuevos controles de límites transaccionales bajo el esquema de Medios Tecnológicos de Usuario (MTU). 

Todos estos movimientos apuntan a un mismo fin: demostrar al GAFI que México no solo tiene normas en papel, sino que funcionan en la práctica

En este contexto, la adopción real y efectiva de NIF B-1 es una pieza clave. No basta con decir «cumplimos»; hay que demostrarlo con cifras, registros y reportes coherentes. 

Caso práctico: de fintech emergente a candidata a inversión institucional 

Una fintech de préstamos en CDMX decidió anticiparse a la norma y adaptó sus estados financieros a NIF B-1 desde 2025. Para ello: 

  • Rediseñó sus procesos contables internos. 
  • Estableció comités de control financiero y auditoría interna. 
  • Documentó su metodología de reservas por pérdidas esperadas. 
  • Reexpresó sus estados financieros de los dos años anteriores bajo la nueva norma. 

Este ejercicio de gobernanza financiera se convirtió en un diferenciador clave cuando abrió ronda de inversión. Un fondo institucional valoró positivamente su madurez contable y decidió invertir. 

Prepararse para 2026: lo que las fintech deben hacer ahora 

Las fintech que quieran llegar a 2026 con sus cuentas en orden deberán: 

  1. Auditar su situación contable actual, identificando desviaciones respecto a NIF B-1. 
  1. Actualizar sus sistemas de contabilidad y ERP, incluyendo trazabilidad de ajustes y automatización de reportes. 
  1. Capacitar a sus equipos de contabilidad y cumplimiento, con foco en metodologías IFRS y regulación nacional. 
  1. Establecer políticas internas de gobernanza contable, aprobadas por el área legal y