Los pagos electrónicos en México han alcanzado un récord histórico. El Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI) procesó 5.41 mil millones de transacciones, un aumento del 39% respecto al año anterior en 2024, moviendo 219 billones de pesos entre más de 73.5 millones de adultos mexicanos. Plataformas como CoDi y Dimo también se suman a este auge, consolidando a los pagos digitales como la primera opción para millones de usuarios.
Pero este crecimiento masivo trae consigo un desafío del que poco se habla: los usuarios no pagan comisión por estas transacciones, una estrategia de Banxico para fomentar la adopción. Esto significa que los ingresos tradicionales de los bancos y fintech, antes impulsados en parte por subsidios cruzados de tarjetas, ya no están disponibles.
En un ecosistema donde cada transacción es prácticamente gratuita para el usuario, el margen ahora depende de la eficiencia operativa y la confianza digital.
La presión de los pagos electrónicos sobre los márgenes
El volumen de operaciones no es solo una cifra: implica costos internos significativos. Cada pago electrónico requiere monitoreo, gestión de riesgo en tiempo real, atención a clientes y resolución de disputas. Multiplicado por miles de millones de transacciones, el impacto en costos operativos es enorme.
Con comisiones bajas o nulas para los usuarios, los ingresos por transacción directa son mínimos. Antes, los ingresos de las tarjetas podían compensar parte de estos costos, pero con el cambio masivo hacia SPEI/CoDi/Dimo, cada punto de eficiencia cuenta. La verdadera oportunidad para proteger márgenes está en optimizar procesos y reducir riesgos de manera inteligente.
Riesgos que impactan la rentabilidad
El crecimiento de pagos digitales introduce escenarios de fraude que pueden erosionar márgenes si no se gestionan correctamente:
- New Account Fraud (NAF): aperturas de cuentas con identidades robadas o sintéticas, que pasan controles básicos y permiten transferencias masivas.
- Account Takeover (ATO): robo de credenciales legítimas (por phishing, malware o ataques de fuerza bruta), que permite a los delincuentes operar como usuarios reales.
- Fraude autorizado dentro de sesiones “legítimas”, donde malware o ingeniería social manipulan transferencias.
Los sistemas tradicionales generan falsos positivos masivos, bloqueando operaciones legítimas y aumentando el costo operativo: atención al cliente, desbloqueos y gestión de disputas. Con millones de pagos diarios, estos costos pueden superar al propio fraude si no se gestionan eficientemente.
La oportunidad: eficiencia operativa con identidad digital
El auge de pagos instantáneos seguirá escalando en México, con proyecciones de Banxico que duplican el volumen para 2027. Por lo que, las entidades financieras necesitan herramientas que conviertan este crecimiento en rentabilidad, optimizando costos sin fricción para usuarios.
La clave para elegir un proveedor es que la tecnología aquí permita escalar pagos instantáneos sin que el fraude y la operativa se coman el margen. ¿Cómo lo hacemos en Facephi?
- Como consola SaaS modular, unifica onboarding, autenticación y antifraude en un solo entorno. Esto evita soluciones fragmentadas, reduce integraciones complejas y simplifica la operación para equipos regulados.
- Su orquestación no/low-code permite lanzar o ajustar flujos en semanas, no meses. En un entorno donde SPEI, CoDi o Dimo crecen aceleradamente, esta agilidad reduce costos de desarrollo y acelera el time-to-value.
- En prevención de fraude, no solo bloquea: previene antes de que el costo ocurra. Las listas de bloqueo de rostros y dispositivos, junto con reconocimiento facial y liveness, frenan NAF, ATO y deepfakes sin generar falsos positivos masivos. El resultado es menos soporte, menos disputas y menor pérdida operativa.
- El cumplimiento normativo deja de ser reactivo. Con informes de auditoría en un clic y control de accesos por rol, los equipos responden a reguladores como CNBV sin fricción ni procesos paralelos.
Todo se gestiona desde una única consola con KPIs accionables, permitiendo ajustar políticas en tiempo real sin afectar la experiencia del cliente.
En un ecosistema sin comisiones, esta eficiencia identity-first transforma costos en ventajas competitivas, permitiendo a entidades financieras liderar la escalada digital sin subsidios cruzados.
“Instant trust”: la confianza en tiempo real como diferencial
Con pagos instantáneos, la velocidad es la regla, pero la confianza determina la rentabilidad. Validar identidad y riesgo en segundos permite escalar volumen sin sacrificar la experiencia del usuario ni la seguridad de la operación.
Cada transacción legítima que fluye sin fricción significa menos chargebacks, menos disputas y menos intervención manual. Para entidades financieras, esto se traduce en protección de margen en un entorno donde las comisiones directas ya no cubren costos, y en una ventaja competitiva frente a competidores que todavía dependen de controles rígidos o procesos “post-mortem”.
México está en un momento clave: la adopción de pagos instantáneos es masiva, pero el efectivo y las tarjetas todavía conviven en muchos segmentos. La pregunta que deben hacerse bancos y fintech, en este momento, es cómo escalar los pagos de forma segura y rentable.
Facephi lo hace posible con soluciones modulares que integran onboarding, autenticación y antifraude adaptativo. Así, las entidades financieras reducen costos operativos, mejoran la conversión y mantienen la confianza del cliente, incluso cuando los ingresos por comisión directa son mínimos.
Validar identidad y riesgo en tiempo real no es solo una cuestión de seguridad: es la clave para proteger márgenes, mejorar experiencia de usuario y liderar la transformación digital de los pagos en México.