La inclusión financiera en México se ha convertido en una prioridad de política pública y un campo fértil para la innovación fintech. El objetivo es lograr que más personas accedan a productos financieros formales, utilicen servicios digitales de manera segura y vean mejoras en su bienestar financiero. A continuación se ofrece un panorama actualizado, que integra los hallazgos de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF 2024), reportes de organismos públicos y análisis de empresas, y que contextualiza el rol que están jugando las fintech, las billeteras digitales, los neobancos, los rieles de pagos y la regulación.
Estado de la inclusión financiera en México (ENIF 2024)
La ENIF 2024, elaborada por el INEGI y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), muestra avances importantes pero también brechas persistentes:
- Tenencia de productos financieros: cerca de ocho de cada diez personas adultas en México (18‑70 años) cuentan con al menos un producto financiero formal. La tenencia aumentó en todas las regiones; el mayor avance se registró en el centro‑sur y oriente, con un aumento de 14 puntos porcentuales.
- Brechas de género: la tenencia de productos sigue siendo desigual. En 2024 el 72,8 % de las mujeres disponía de algún producto financiero formal frente al 80,9 % de los hombres. Para las cuentas de ahorro, la brecha persiste: 58,6 % de las mujeres y 68 % de los hombres tenían una cuenta formal.
- Cuentas de captación: el 63 % de la población de 18 a 70 años tenía al menos una cuenta de ahorro formal, 18,9 puntos más que en 2015. La cuenta de nómina sigue siendo el producto más común.
- Crédito formal: sólo 37,3 % de la población disponía de un crédito formal; las mujeres registran una tasa de 18,3 % frente al 28,2 % de los hombres. Esto evidencia que el acceso al financiamiento sigue siendo restringido para muchas personas, especialmente mujeres y habitantes de zonas rurales.
- Uso de canales financieros: el 77,6 % de la población utilizó algún canal financiero en 2024 —sucursales, cajeros automáticos o corresponsales—, pero sólo el 10 % de los adultos con cuenta de ahorro formal contrató su producto vía Internet o aplicación móvil. El uso de aplicaciones bancarias para consultar y mover cuentas aumentó de 54,3 % en 2021 a 69,1 % en 2024.
- Ahorro y bienestar financiero: 36,6 % de las personas ahorraba sólo de manera informal, 8,2 % ahorraba exclusivamente a través de cuentas formales y 21,6 % combinaba ambas modalidades. El porcentaje de personas sin ningún tipo de ahorro se redujo de 39,8 % en 2021 a 33,6 % en 2024.
Resumen de cifras clave (ENIF 2024)
| Indicador | Dato ENIF 2024 |
| Población con al menos un producto financiero formal | ~80 % de adultos |
| Personas con cuenta de ahorro formal | 63 % |
| Personas con crédito formal | 37,3 % |
| Tenencia de productos: mujeres vs. hombres | 72,8 % (mujeres) vs. 80,9 % (hombres) |
| Uso de apps para movimientos de cuentas | 69,1 % de quienes tienen una cuenta |
| Ahorro exclusivamente informal | 36,6 % |
El avance en la tenencia de productos se ha visto acompañado de una mayor digitalización. El 83,1 % de las personas de 6 años o más usa internet; en zonas urbanas la penetración es del 86,9 % y en zonas rurales del 68,5 %, lo que refleja una brecha digital de 18,4 puntos.
Fintech en México: rol en la inclusión financiera y marco regulatorio
Un ecosistema en expansión
El sector fintech mexicano es uno de los más dinámicos de América Latina. Según un informe de la asociación de empresarios FinTech México, al cierre de 2025 operaban 795 fintech locales, más de la mitad enfocadas en pagos digitales y crédito. Desde la promulgación de la Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera (Ley Fintech) en marzo de 2018, se han autorizado 89 instituciones de tecnología financiera. Esta ley regula tres figuras: las instituciones de fondos de pago electrónico (carteras digitales), las empresas de financiamiento colectivo y los “modelos novedosos” que operan en un sandbox regulatorio. La normativa obliga a estas entidades a implementar esquemas robustos de identificación digital, prevención de lavado de dinero y protección al consumidor.
El crecimiento del ecosistema fintech ha atraído inversión y talento. La cifra de empresas se ha más que duplicado desde 2019; en ese año operaban 394 fintech y en 2023 la cifra se había elevado a 650. Plataformas de crédito digital como Konfío desembolsaron más de 17 mil millones de pesos en 2024‑2025 para apoyar a unas 80 mil pymes. Este financiamiento utiliza algoritmos para evaluar riesgos y otorgar crédito rápidamente, reduciendo el tiempo de aprobación de semanas a minutos.
Avances y desafíos
La ENIF 2024 confirma que la digitalización está expandiendo el acceso: el 63 % de los adultos tiene una cuenta de ahorro formal y 15,7 % posee una tarjeta de crédito. Sin embargo, el uso de efectivo sigue siendo dominante; 85,2 % de los adultos utiliza el efectivo como medio principal para compras menores de 500 pesos. Únicamente 45,5 % de las personas considera que en la mayoría de los lugares donde compra se aceptan pagos con transferencia o tarjeta.
La CNBV y la Secretaría de Hacienda impulsan el open banking y el uso de herramientas de identidad digital para mejorar la experiencia y reducir el fraude. Organismos como la Asociación de Bancos de México enfatizan que la educación financiera y la ciberseguridad son pilares de su visión 2030.
Wallets, pagos digitales y rieles nacionales (CoDi / DiMo)
Billeteras digitales y métodos de pago
El uso de billeteras digitales en México crece de forma acelerada. Un reportaje de El Economista publicado en febrero de 2026 afirma que más de 50 % de los usuarios de teléfonos móviles ya utilizan billeteras digitales como método de pago. Estas herramientas permiten pagos rápidos vía smartphone, reducen la dependencia del efectivo y mejoran la trazabilidad de las transacciones. La consultora Research And Markets estima que el mercado de tarjetas prepago y billeteras digitales en México crecerá a una tasa anual de 14,3 %, y que entre 2020 y 2024 registró un crecimiento anual compuesto de 17,9 %. Las billeteras digitales ya representan alrededor de 28 % del valor del comercio electrónico nacional.
Además de servir para pagos cotidianos, las billeteras digitales facilitan la recepción de remesas, un mercado de más de 66 mil millones de dólares anuales. Para la población subbancarizada, estas herramientas permiten recibir dinero y realizar transacciones sin necesidad de historial crediticio.
CoDi y DiMo: rieles de pago instantáneo
El Cobro Digital (CoDi) es un sistema de pagos electrónicos instantáneos desarrollado por el Banco de México. Funciona sobre el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI) y utiliza códigos QR; para utilizarlo los usuarios deben tener una cuenta bancaria y registrarse en la aplicación de su institución. Al lanzarse en 2019, se fijó la meta de lograr 18 millones de usuarios en un año, pero seis años después el avance es limitado: en septiembre de 2025 había 21,8 millones de cuentas validadas y apenas 17,8 millones de operaciones acumuladas. El monto total transaccionado en seis años llegó a 16 720 millones de pesos (promedio por operación de 875 pesos). La baja adopción responde a que muchos usuarios y comercios prefieren otros rieles como SPEI y porque los bancos no promueven CoDi por no cobrar comisiones.
Para simplificar aún más los pagos, el Banco de México lanzó en 2023 Dinero Móvil (DiMo). A diferencia de CoDi, DiMo permite enviar dinero sólo con el número de teléfono del destinatario, lo que reduce la fricción para usuarios sin acceso a códigos QR. Para junio de 2024, se habían registrado 9 millones de cuentas DiMo. Aunque la adopción inicial es más rápida que la de CoDi, persisten barreras de conocimiento y conectividad. Los especialistas señalan que muchos mexicanos desconocen estas herramientas y que las limitaciones de infraestructura móvil (3G en comunidades rurales) dificultan el onboarding.
Microcréditos digitales: acceso vs. riesgo
El crédito digital se ha consolidado como una herramienta clave para cubrir gastos imprevistos y financiar pequeñas empresas. Plataformas como Konfío, Kueski, Tala o fintech internacionales otorgan préstamos rápidos utilizando algoritmos de riesgo. De acuerdo con la ENIF 2024, sólo el 15,7 % de los adultos posee tarjeta de crédito y, frente a un imprevisto financiero, muchas personas recurren a alternativas digitales. La prensa especializada reporta que tres de cada diez mexicanos que enfrentan un mes con dificultades económicas usan aplicaciones de préstamos para resolverlo. Estos datos reflejan que la falta de ahorro formal impulsa la demanda de microcréditos digitales.
La digitalización trae ventajas claras: los préstamos se aprueban en minutos y el uso de datos alternativos (pagos de servicios, actividad en redes sociales) permite otorgar créditos a personas sin historial financiero. Además, la inteligencia artificial reduce hasta en 25 % las tasas de incumplimiento. Sin embargo, existen riesgos importantes:
- Tasas de interés elevadas y endeudamiento. Al no estar plenamente regulados como los bancos, algunos prestamistas aplican tasas altas. Los consumidores con bajos ingresos pueden caer en espirales de deuda.
- Fraudes y robo de identidad. La ABM y la Secretaría de Hacienda señalan que los principales riesgos de los servicios financieros digitales incluyen el fraude electrónico, robo de identidad y desconocimiento de comisiones.
- Educación financiera. Muchas personas desconocen cómo funcionan estos productos, no comparan costos ni términos y no saben cómo presentar reclamaciones. El acceso sin acompañamiento puede aumentar la vulnerabilidad de los usuarios.
Para mitigar estos riesgos es esencial fortalecer la supervisión de las plataformas de crédito, exigir transparencia en las condiciones y promover programas de educación financiera que permitan a los usuarios tomar decisiones informadas.
Neobancos en México y lo que están habilitando
Los neobancos son entidades financieras nativas digitales que ofrecen cuentas sin comisiones, tarjetas y préstamos a través de aplicaciones móviles. Su operación suele ser ágil y se centra en la experiencia del usuario, lo que los convierte en actores clave de la inclusión financiera.
De acuerdo con un reportaje de El CEO, México registra un rezago en bancarización: sólo 46 % de las personas mayores de 15 años tienen una cuenta bancaria, muy por debajo del promedio mundial de 76 %. Esta brecha ha impulsado el crecimiento de los neobancos. Según la BBC, existen más de 312 neobancos en el mundo y 23 % de ellos operan en América Latina. En México, operan varias alternativas:
- Nu México (Nubank): el neobanco brasileño ha logrado un crecimiento acelerado. Para 2025 tenía cerca de 12 millones de clientes en México, ofreciendo cuentas de ahorro con rendimientos competitivos y tarjetas de crédito con requisitos flexibles. Su modelo de tarjetas garantizadas permite construir historial crediticio a usuarios sin antecedentes, lo que contribuye a la inclusión financiera.
- Hey Banco: brazo digital de Banregio, contaba con alrededor de 508 000 usuarios en 2025. Ofrece cuentas para personas y negocios con rendimientos atractivos, permite enviar dinero a Estados Unidos y ha añadido productos como seguros y fondos de inversión.
- Otros actores como Klar y Stori también compiten con cuentas sin comisiones y tarjetas de crédito accesibles, y buscan expandir su base de usuarios a través de la Ley Fintech y licencias bancarias.
Los neobancos aprovechan la apertura regulatoria para ofrecer servicios personalizados, comisiones bajas y una experiencia 100 % móvil. Con modelos basados en análisis de datos, pueden evaluar perfiles de clientes tradicionalmente excluidos por la banca y ofrecer productos a medida. No obstante, su éxito depende de mantener estándares de seguridad altos y cumplir con los requisitos de la CNBV.
Barreras reales: confianza, fraude, adopción y experiencia de usuario
A pesar de los avances, México enfrenta barreras estructurales que frenan la inclusión financiera:
- Confianza y protección al consumidor. La falta de confianza en las instituciones financieras y el miedo al fraude electrónico son factores que mantienen el uso del efectivo. La ENIF muestra que el efectivo sigue siendo el medio de pago preferido por más de 85 % de los adultos para compras de bajo valor.
- Brecha digital y desigualdad regional. La penetración de internet es alta en zonas urbanas (86,9 %), pero baja en zonas rurales (68,5 %). La adopción de rieles como CoDi y DiMo es más lenta en comunidades con cobertura 3G y sin smartphones modernos. También persisten brechas de género y de edad.
- Experiencia de usuario. Muchos productos digitales están diseñados pensando en la población urbana y con conocimientos financieros. Los expertos señalan que CoDi y DiMo no despegan porque el proceso de registro es complejo y los usuarios prefieren el SPEI o el efectivo. Para mejorar la adopción es necesario diseñar interfaces sencillas, soportar conexiones de baja velocidad y ofrecer soporte en lenguas indígenas.
- Educación financiera. Los niveles de alfabetización financiera han cambiado poco desde 2018. Programas públicos y privados deben fortalecer la formación digital y financiera, enseñar a comparar costos y a identificar fraudes. La ABM subraya que la educación financiera y la ciberseguridad deben ir de la mano.
- Competencia y regulación. Aunque la Ley Fintech ha creado un marco sólido, la regulación aún evoluciona. La CNBV debe equilibrar la innovación con la estabilidad financiera y la protección al usuario. La competencia con la banca tradicional también influye; algunas instituciones no promueven rieles como CoDi porque no cobran comisiones.
Conclusión y perspectivas
El panorama de la inclusión financiera en México muestra avances significativos. La mayoría de los adultos ya tiene al menos un producto financiero formal, las cuentas de ahorro se expanden y las aplicaciones bancarias facilitan la gestión de dinero. El auge de las fintech, las billeteras digitales y los neobancos ofrece herramientas que pueden integrar a millones de personas al sistema financiero. Sin embargo, la adopción de rieles instantáneos como CoDi y DiMo sigue siendo limitada y persisten barreras de confianza, educación y conectividad.
Para convertir los avances en un cambio estructural se requieren políticas públicas y esfuerzos privados coordinados: continuar expandiendo la cobertura de internet y telefonía móvil, promover la alfabetización financiera y digital, simplificar el proceso de registro en rieles de pago, fortalecer la identidad digital y ofrecer productos adaptados a las necesidades de mujeres, jóvenes y comunidades rurales. La experiencia de otros países, como el éxito de Pix en Brasil, muestra que la obligación de ofrecer y promover sistemas de pagos instantáneos puede acelerar la adopción. Si México logra articular estas palancas, la inclusión financiera dejará de ser una meta y se convertirá en una realidad cotidiana.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Cuál es el estado de la inclusión financiera en México?
De acuerdo con la ENIF 2024, cerca del 80 % de los adultos cuenta con al menos un producto financiero formal, el 63 % tiene una cuenta de ahorro formal y el 37,3 % posee un crédito formal. Sin embargo, persisten brechas de género, regionales y de acceso a crédito, y todavía 36,6 % de la población ahorra sólo de manera informal.
¿Qué papel juegan las fintech en México?
Las fintech democratizan el acceso a productos financieros mediante tecnologías de identificación digital, análisis de datos y procesos 100 % en línea. En 2025 operaban 795 fintech registradas, enfocadas principalmente en pagos y crédito. Plataformas como Konfío han desembolsado miles de millones de pesos en préstamos a pymes, y neobancos como Nu México tienen millones de usuarios. La Ley Fintech regula su operación y protege al consumidor.
¿Qué es CoDi y cómo funciona?
CoDi (Cobro Digital) es un sistema de pagos instantáneos de Banxico que opera sobre el SPEI. Permite realizar cobros y pagos a través de códigos QR generados por la aplicación bancaria del usuario. Aunque fue lanzado en 2019, su adopción es baja: para septiembre de 2025 había 21,8 millones de cuentas validadas y 17,8 millones de operaciones acumuladas. Su uso puede expandirse al integrarse con billeteras digitales y e‑commerce.
¿Qué es DiMo?
DiMo (Dinero Móvil) es un riel de transferencias instantáneas lanzado en 2023 que permite enviar y recibir dinero con el número de teléfono del destinatario, sin necesidad de QR. Para junio de 2024 se habían registrado 9 millones de cuentas. Su adopción aún es incipiente y enfrenta retos de conocimiento y cobertura móvil.
¿Qué son los neobancos y cómo contribuyen a la inclusión financiera?
Los neobancos son entidades financieras digitales que ofrecen cuentas, tarjetas y préstamos a través de aplicaciones móviles. En México, Nu México cuenta con unos 12 millones de clientes y Hey Banco con más de 500 000 usuarios. Estos bancos reducen costos, ofrecen productos sin comisiones y utilizan análisis de datos para prestar a personas sin historial crediticio.
¿Cuáles son las principales barreras para la inclusión financiera digital?
La confianza en las instituciones, la educación financiera limitada, la brecha digital entre zonas urbanas y rurales, la complejidad de algunas plataformas y la persistencia del efectivo son obstáculos que frenan la adopción. También hay riesgos de fraude y endeudamiento que requieren regulaciones y campañas de concienciación.